Emociones y Sentimientos

La Emoción es la más primitiva e instintiva de las dos, a nivel biológico tiene su origen en el sistema límbico del cerebro siendo la Amígdala Cerebral el centro de las emociones.Las emociones tienen una duración reducida, con una ventana temporal que va desde los segundos a unos cuantos minutos, siendo en forma de estados de ánimo como éstas se prolongan más en el tiempo. Las microexpresiones son emociones visibles que se producen en menos de 1/14 segundos. Ejemplo de emociones son la cólera, el terror, la angustia, etc.

El Sentimiento en cambio es el resultado de una emoción, sería el vehículo que utiliza la emoción para expresarse, es más racional, la persona que tiene conciencia de un sentimiento tiene acceso al estado  anímico propio. La respuesta a un sentimiento puede ser físico y/o mental, estando mediada por neurotransmisores como la dopamina, noradrenalina y la seretonina. En cuanto a su duración, el sentimiento es mucho más largo en el tiempo que la emoción, tiene una duración proporcional al tiempo en que nuestro conciente piensa en ellos. Ejemplo de sentimientos son la simpatía, el cariño, la compasión, etc.

Podríamos resumirlo como que la emoción es una alteración del ánimo muy intensa y pasajera mientras que el sentimiento es un estado de ánimo más desarrollado y más profundo. La emoción es primitiva e inconsciente y cuando le suamos una respuesta racional, generamos el sentimiento. Es decir, que ante una misma respuesta emocional primaria se pueden desatar sentimientos tan diversos como personas y pensamientos existen.

Es importante entender que la emoción puede ser inconsciente, pero el sentimiento es siempre consciente y puede ser regulado por nuestro pensamiento. No sólo eso, sino que nuestro pensamiento mantiene y alimenta ese sentimientos. 

En definitiva, somos responsables de los sentimientos que generamos y alimentamos. Y esto es una gran noticia, ya que en cuanto a que se generan en nuestros pensamientos, tenemos en nuestras manos la posibilidad de gestionarlos. En el momento en que somos capaces de identificar cuál es el tipo de pensamiento que nos generan una y otra vez las mismas emociones negativas y utilizando las técnicas adecuadas, seremos capaces de cambiar nuestro pensamiento y evitar alimentar esa emoción negativa para nosotros.